Rendimiento excesivo, Burnout y Nuestra Sobredependencia de la Tecnología
Jul 6, 2026
En esta sesión, Julia Corvalán, Gerente Global de Operaciones del Poverty Stoplight, conversó con la Dra. Pippa Grange, psicóloga del rendimiento, asesora cultural y autora de Life Reclaimed.
La conversación exploró cómo la sobreexigencia, la presión por alcanzar resultados y el uso constante de la tecnología pueden alejarnos de nosotros mismos y afectar nuestra capacidad de trabajar, relacionarnos y vivir de manera sostenible.
A partir de su experiencia en el deporte de élite, el liderazgo y el desarrollo humano, Pippa propuso una mirada diferente sobre el rendimiento: no como una búsqueda permanente de resultados, sino como una práctica que debe permitirnos conservar nuestra integridad, autenticidad y capacidad de regeneración.
Cómo permanecer enteros mientras buscamos resultados
Pippa explicó que su trabajo ha estado guiado por una misma pregunta a lo largo de distintos países, organizaciones y ámbitos profesionales:
"¿Cómo permanecemos enteros mientras hacemos aquello que nos apasiona?"
Esta pregunta surgió con especial fuerza a finales de 2023, cuando ella misma atravesó un período de burnout. Durante mucho tiempo había continuado trabajando, asumiendo responsabilidades e ignorando las señales de agotamiento de su cuerpo.
La experiencia le permitió reconocer que la sobreexigencia no era un problema individual. Muchas personas sienten que deben continuar produciendo y respondiendo, incluso cuando todo comienza a resultar demasiado pesado, porque no saben cómo detenerse sin que su vida se desmorone.
Su libro Life Reclaimed nació del deseo de identificar los patrones que conducen al agotamiento y de explorar cómo las personas pueden recuperar la capacidad de vivir con mayor autenticidad, fortaleza y libertad.
Las personas no están rotas
Una de las ideas centrales de la sesión fue que las personas no necesitan convertirse en versiones completamente nuevas de sí mismas.
Pippa rechazó la visión de la vida como un proyecto permanente de mejoramiento personal. Las personas pueden sentirse agotadas, temerosas o cubiertas por demasiadas responsabilidades, pero eso no significa que estén rotas o perdidas.
Mencionó el concepto ghanés Sankofa, que invita a regresar para recuperar aquello que se ha olvidado. En ese sentido, reclamar la propia vida consiste en recordar quiénes somos y qué recursos ya poseemos.
"No se trata de crear una persona nueva, sino de volver a la propia integridad."
A menudo, las personas avanzan siguiendo expectativas, prioridades o mapas construidos por otros. La rapidez de la vida cotidiana puede hacer que no perciban cuándo dejaron de seguir su propia dirección. Recuperarse implica detenerse, revisar esos relatos y preguntarse qué desean ahora y cuál es el próximo paso, en lugar de buscar automáticamente una nueva meta que alcanzar.
El rendimiento como práctica, no solo como resultado
Julia planteó que la idea contemporánea de competir suele estar vinculada con superar a otros y obtener mejores resultados. Pippa señaló que algo similar ha ocurrido con el concepto de rendimiento.
Con frecuencia se considera que alguien tuvo un buen desempeño únicamente cuando consiguió el resultado esperado. Esta visión reduce el rendimiento a un marcador final e ignora el proceso.
Para Pippa, rendir es la práctica cotidiana de realizar acciones que aumentan la posibilidad de alcanzar un objetivo. El resultado depende también de circunstancias que no siempre pueden controlarse.
"El rendimiento es una práctica, no solamente un resultado."
Esta distinción permite valorar la calidad del esfuerzo, las decisiones y la manera en que se desarrolla el proceso, incluso cuando el resultado final no coincide con lo esperado.
También ayuda a identificar cuándo el rendimiento se convierte en una sustitución de la identidad. Una persona puede alcanzar objetivos y ser reconocida por su trabajo, pero sentirse internamente agotada, fragmentada o desconectada de sí misma.
Cuando desempeñar un rol exige ocultar partes importantes de la propia identidad, actuar con rigidez o sostener una imagen artificial, el rendimiento comienza a extraer más de lo que aporta. En cambio, un rendimiento saludable permite actuar con honestidad, vulnerabilidad, aceptación y coherencia personal.
Regenerarse dentro de la vida cotidiana
Pippa cuestionó la idea de que para recuperarnos debemos pasar completamente de la actividad al descanso o de la rapidez a la lentitud.
Inspirándose en la naturaleza, explicó que los sistemas vivos funcionan mediante ritmos, estaciones y movimientos entre diferentes estados. El problema no es necesariamente trabajar con intensidad, sino perder la capacidad de alternar entre esfuerzo, recuperación, silencio, conversación, concentración y apertura.
"No tenemos que abandonar nuestra vida, pero quizá debamos cambiar nuestros métodos."
Muchas personas esperan el fin de semana, las vacaciones o la finalización de un proyecto para respirar. Mientras tanto, sostienen el trabajo hasta el límite de sus capacidades. Pippa propuso incorporar la regeneración dentro de las actividades cotidianas, sin esperar una pausa prolongada que quizá nunca llegue.
Esto puede significar levantarse del escritorio, comer sin continuar trabajando, estirar el cuerpo, respirar conscientemente o detenerse durante dos minutos para reconocer el propio estado.
Pippa llamó a estos momentos cortafuegos psicológicos: pequeñas interrupciones que evitan que la tensión y el agotamiento se acumulen hasta provocar un incendio mayor.
Reclamar la vida comienza en el interior
Al relacionar estas ideas con el trabajo del Poverty Stoplight, Julia destacó que las familias utilizan información para recuperar capacidad de decisión sobre sus propias vidas. Le preguntó a Pippa dónde comienza ese proceso de recuperación.
La respuesta fue directa:
"Comienza en el interior."
Las personas no siempre pueden controlar inmediatamente las condiciones sociales, económicas o laborales que enfrentan. Sin embargo, pueden comenzar prestando atención a su paisaje interior: la historia que cuentan sobre su propio valor, el cansancio que sienten, sus temores y las responsabilidades que cargan.
Este proceso requiere autocompasión y honestidad. Implica preguntarse si se está descansando lo suficiente, si existe espacio para reconocer el agotamiento y si las propias necesidades tienen un lugar legítimo.
También depende de la calidad de las relaciones. La energía, el afecto y la capacidad de sostenerse se regeneran mediante vínculos humanos auténticos. Cuidarse no significa abandonar las responsabilidades hacia los demás, sino crear las condiciones para continuar acompañándolos sin agotarse por completo.
Pippa utilizó la metáfora de colocarse primero la propia máscara de oxígeno. Quienes trabajan en desarrollo social suelen entregar gran parte de su energía a otras personas, pero si no encuentran formas de renovarla, terminan perdiendo su capacidad de ayudar.
La atención como parte del trabajo
Julia recordó la idea de Simone Weil de que la atención es una de las formas más puras de generosidad y preguntó si esta capacidad se está perdiendo.
Pippa señaló que la atención se ha convertido en un recurso disputado. Las pantallas, los mensajes, las responsabilidades y la velocidad de la vida compiten constantemente por ella.
Por esta razón, recuperar la atención requiere intención. No siempre es posible disponer de varias horas de silencio o descanso, pero incluso unos minutos pueden crear el espacio necesario para reconocer qué estamos sintiendo y qué estamos llevando.
Esto es especialmente importante en trabajos emocionalmente exigentes. El estado del sistema nervioso de una persona influye directamente en la calidad de sus conversaciones y relaciones.
En el Poverty Stoplight, cada evaluación comienza con una conversación con una familia. La capacidad de escuchar, acompañar y prestar atención depende también del estado en que se encuentra la persona que facilita ese diálogo.
"Ustedes son parte del trabajo."
El cuidado personal no es un elemento separado de la labor profesional. Es una condición que afecta la calidad, la sensibilidad y la sostenibilidad del acompañamiento.
Vivir con preguntas y soltar la certeza
Otro tema de la sesión fue la presión por encontrar respuestas rápidas y demostrar resultados.
Pippa explicó que ha aprendido a desconfiar de la certeza absoluta. La certeza puede resultar restrictiva porque nos lleva a buscar respuestas definitivas antes de actuar.
En cambio, llegar a una comprensión permite avanzar sin asumir que esa interpretación será permanente. Podemos entender algo hoy y descubrir una perspectiva diferente más adelante.
"Las respuestas son pasajeras; las preguntas permanecen vivas."
Esto no significa renunciar a las respuestas, sino reconocer que son temporales y que deben permanecer abiertas a nueva información y experiencia.
Para quienes trabajan en desarrollo social, esta mirada permite reducir la presión de tener soluciones definitivas para problemas complejos. También crea espacio para aprender, cambiar de enfoque y reconocer que el impacto rara vez sigue una trayectoria lineal.
Tecnología y relaciones humanas
Aunque gran parte de la conversación se concentró en el rendimiento y el burnout, una pregunta del público permitió abordar directamente la sobredependencia tecnológica.
Pippa distinguió dos riesgos principales:
● Sustitución emocional: Utilizar herramientas de inteligencia artificial como sustitutos de la compañía, la amistad o las relaciones humanas. Aunque pueden ofrecer interacción, representan una respuesta superficial frente a necesidades profundas de conexión y pertenencia.
● Ritmo acelerado: Intentar adoptar la velocidad de la tecnología. La inteligencia artificial puede procesar información más rápidamente que las personas, pero los seres humanos necesitan tiempo para comprender, sentir, interpretar matices e integrar experiencias.
"Debemos aprender a ser más humanos, no intentar parecernos a la tecnología."
El desafío no es rechazar las herramientas digitales, sino proteger aquello que nos diferencia: la sensibilidad, la presencia, las relaciones, la imaginación y la capacidad de encontrar sentido.
La tecnología debe apoyar la vida humana y no establecer el ritmo al que las personas deben trabajar, pensar o relacionarse.
El papel del arte y la poesía
La conversación incorporó numerosas referencias al arte y la poesía. Pippa explicó que los artistas suelen observar los bordes, los matices y las capas que pueden pasar desapercibidos en enfoques más orientados a resultados.
A diferencia de los modelos de gestión que buscan respuestas claras y productos terminados, el arte mantiene abiertas distintas posibilidades de interpretación.
La poesía, en particular, puede abrir nuevas puertas cuando una persona está intentando comprender una situación. No ofrece necesariamente una respuesta, pero permite modificar la manera de mirar el problema.
Pippa mencionó que un poema de David Whyte acompañó el proceso de escritura de Life Reclaimed. La sesión también hizo referencia a obras de Mary Oliver, Rumi, Rilke y otros autores como fuentes de reflexión sobre identidad, silencio, propósito y recuperación.
El arte fue presentado no como un complemento decorativo, sino como una herramienta para ampliar la percepción y recuperar formas de atención que la velocidad cotidiana suele reducir.
Preguntas y respuestas
¿Cómo recordamos quiénes somos?
Pippa explicó que el proceso comienza con el cuidado interior. Las personas que trabajan por causas importantes suelen dedicar toda su energía a los demás y descuidar sus propias necesidades.
Recordar quiénes somos requiere permitirnos recibir cuidado, reconocer el cansancio y procurar que nuestra vida interior sea coherente con lo que ofrecemos al mundo.
¿Cómo llevamos el amor a la práctica?
El amor en acción comienza con la manera en que una persona se trata a sí misma. No es posible sostener indefinidamente el cuidado de los demás mientras se vacía continuamente la propia energía.
Esto no requiere transformaciones inmediatas, sino pequeños actos de nutrición, descanso y aceptación incorporados a la rutina.
¿Cómo influye la cultura en la sobreexigencia?
Un participante señaló que en algunos contextos culturales la sobreexigencia se interpreta como una señal de éxito y no como un problema.
Pippa reconoció que los patrones de rendimiento están profundamente vinculados con las expectativas sociales. Por ello, es importante observar no solo cuánto hacemos, sino qué costo tiene ese esfuerzo y si nos permite permanecer auténticos y enteros.
¿Qué continúa reclamando Pippa en su propia vida?
Pippa aclaró que las ideas compartidas también forman parte de su propia práctica. Continúa aprendiendo a cuidarse, confiar en la incertidumbre, proteger su espacio y definir su identidad más allá de las expectativas que otras personas depositan en ella.
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