Liderazgo con Propósito en la Empresa y en la Vida
Jul 8, 2026
En esta sesión, Luis Fernando Sanabria, de Fundación Paraguaya, conversó con Raúl Gauto, ingeniero forestal, emprendedor social, ambientalista y empresario paraguayo.
A partir de su experiencia en la Fundación Moisés Bertoni, Fundación Avina, Forestal Sylvis y el biocomplejo Petricorp, Raúl reflexiona sobre liderazgo, sostenibilidad, amistad, inteligencia artificial y responsabilidad empresarial. Su trayectoria muestra que el propósito no pertenece únicamente al sector social: también puede orientar empresas rentables capaces de generar valor económico, ambiental y comunitario.
Una vida marcada por el servicio
Raúl identificó a sus padres como su principal influencia, especialmente a su padre, quien impulsó cooperativas rurales, ayudó a numerosas personas y cultivó amistades durante toda su vida.
Aunque no contó con grandes recursos económicos, vivió con felicidad y dedicó su tiempo a los demás sin esperar reconocimiento.
"Mis padres me mostraron que trabajar por los demás es más satisfactorio que ganar mucho dinero."
Esta enseñanza definió su comprensión del éxito. Los logros importantes no son el resultado de una sola persona, sino de equipos capaces de reunir conocimientos, intereses y esfuerzos alrededor de una causa compartida.
Audacia e innovación para conservar el Mbaracayú
Después de completar sus estudios en Estados Unidos, Raúl participó en una investigación para identificar las áreas más importantes del Paraguay para la conservación de la biodiversidad.
El equipo evaluó 75 zonas mediante variables ambientales, sociales y territoriales. El bosque del Mbaracayú obtuvo la mayor valoración y fue descrito como una especie de “arca de Noé” del Paraguay.
La creación de la reserva enfrentó dificultades políticas e institucionales. El país todavía se encontraba bajo una dictadura y existía el riesgo de que sectores vinculados al poder se apropiaran de parte del territorio.
Para proteger el proyecto, el equipo invitó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a formar parte de su estructura de gobierno. Hasta hoy, Naciones Unidas preside el Consejo Honorario de la Reserva.
Raúl destacó la importancia de la audacia:
"Éramos jóvenes y no sabíamos qué era imposible. Si nos decían que no, seguíamos intentando."
La reserva también necesitaba un modelo financiero sostenible. Con el apoyo de The Nature Conservancy, se propuso a AES Corporation compensar parte de sus emisiones mediante la conservación del carbono almacenado en el bosque.
En 1991, años antes de que los mercados de carbono ocuparan un lugar central en las discusiones internacionales, AES aportó dos millones de dólares. Parte de los recursos permitió adquirir las tierras y el resto se destinó a un fondo fiduciario sujeto al cumplimiento de objetivos de conservación.
Con el tiempo, ese fondo creció hasta alcanzar aproximadamente ocho millones de dólares. La experiencia demostró que los instrumentos empresariales y financieros podían utilizarse para proteger la naturaleza y generar impacto social.
Conservar el ambiente requiere combatir la pobreza
Raúl explicó que una reserva no puede protegerse a largo plazo si las comunidades que la rodean viven sin oportunidades.
"La única manera de proteger una reserva es que la gente que vive alrededor viva mejor."
Esta visión impulsó programas sociales, productivos y educativos, incluida una escuela para jóvenes de familias vulnerables de la zona.
La conservación y la eliminación de la pobreza no deben abordarse como objetivos separados. Cuando las comunidades mejoran sus condiciones de vida, pueden convertirse en las principales aliadas de la protección ambiental.
El paradigma del cuidado
Raúl contrastó el paradigma tradicional del éxito, basado en acumular bienes, reconocimiento o superioridad frente a otros, con el paradigma del cuidado, desarrollado por el pensador colombiano Bernardo Toro.
Desde esta perspectiva, el éxito consiste en que las personas vivan mejor, tengan oportunidades y se sientan seguras.
La eficiencia y la rentabilidad siguen siendo importantes, pero deben estar al servicio de tres resultados:
● Sostenibilidad económica.
● Impacto social.
● Protección ambiental.
Una organización social debe generar ingresos, administrar bien sus recursos e innovar para ampliar su impacto. No debería funcionar con “ánimo de pérdida”.
La diferencia entre una empresa social y una empresa tradicional no está en la falta de rentabilidad, sino en el destino de los beneficios. En una empresa social, los recursos se reinvierten en la misión.
Liderar sin buscar protagonismo
Durante sus 18 años en Fundación Avina, Raúl acompañó a numerosos emprendedores sociales. Esta experiencia le permitió observar qué diferenciaba a quienes construían organizaciones sostenibles de quienes tenían una presencia pasajera.
Recordó un consejo de Stephan Schmidheiny:
"Podés lograr casi todo lo que te propongas, siempre que no quieras quedarte con el crédito."
Los líderes que lograron sostener su impacto fueron quienes colocaron la misión por encima de su reconocimiento personal.
Raúl también destacó la importancia de dar y soltar. Una persona necesita compartir aquello que ya recibió, aprendió o utilizó para abrir espacio a nuevas ideas y oportunidades.
De las organizaciones sociales a la empresa privada
Después de casi dos décadas trabajando con organizaciones sociales, Raúl creó Forestal Sylvis con la intención de demostrar que una empresa podía crecer y generar simultáneamente resultados económicos, sociales y ambientales.
"Quería ganar dinero, fortalecer el ambiente y hacer desarrollo social al mismo tiempo."
Las organizaciones sociales son muy valiosas para crear modelos e innovaciones, pero pueden enfrentar dificultades para alcanzar escala cuando dependen de donaciones.
La empresa privada cuenta con un motor adicional: la rentabilidad. El lucro no es negativo cuando impulsa creatividad, inversión, empleo y sostenibilidad.
Al mismo tiempo, una empresa necesita aprender del sector social a cuidar a las personas, las comunidades y el ambiente. Una organización social, por su parte, debe incorporar el rigor empresarial para administrar riesgos, talento y recursos.
El Semáforo (Poverty Stoplight) en las comunidades forestales
Forestal Sylvis utiliza el Poverty Stoplight con familias de comunidades cercanas a sus plantaciones.
Uno de los principales resultados fue el fortalecimiento de la participación ciudadana. Después de varios años, las familias comenzaron a organizarse para solicitar caminos, vacunas, semillas y otros servicios a sus autoridades.
Las personas dejaron de verse como receptoras pasivas de ayuda y comenzaron a reconocerse como ciudadanas con derechos, capacidades y objetivos comunes.
El Poverty Stoplight también produjo beneficios para la empresa. Los incendios forestales suelen comenzar cuando se queman residuos. Como la gestión de la basura forma parte de los indicadores trabajados con las familias, la práctica disminuyó alrededor de las plantaciones.
Esto redujo riesgos y costos para Forestal Sylvis. La empresa y la comunidad no se encuentran en lados opuestos: su bienestar está conectado.
Raúl describió esta relación como un egoísmo ilustrado: la empresa busca su propio beneficio comprendiendo que este depende también del bienestar social y ambiental de su entorno.
Inteligencia artificial con límites éticos
Raúl se mostró optimista sobre la inteligencia artificial y la comparó con la introducción de las computadoras, que inicialmente generó temor, pero terminó ampliando las capacidades humanas.
Consideró que la IA debería ayudar a las personas a trabajar menos y contar con más tiempo para sus familias, relaciones y desarrollo personal.
Sin embargo, advirtió que su uso necesita límites éticos:
"La inteligencia artificial debe ser útil para el ser humano, no convertir al ser humano en su esclavo."
La sociedad debe definir qué aplicaciones son aceptables y cómo proteger la dignidad, autonomía y diversidad de las personas.
Liderar escuchando las contradicciones
Otro aprendizaje de Bernardo Toro transformó la concepción de liderazgo de Raúl:
"El líder debe ser la síntesis de las contradicciones de la mesa."
Liderar no consiste en excluir a quienes piensan diferente ni en escuchar únicamente a quienes comparten una misma posición.
El líder debe comprender los distintos intereses y construir una síntesis en la que las personas reconozcan que sus perspectivas fueron tomadas en cuenta.
Esto requiere escuchar con “el oído del bien”, es decir, con atención genuina y no solamente esperando el momento de responder.
El mismo principio se aplica al liderazgo de distintas generaciones. Jóvenes y personas con más experiencia pueden tener intereses diferentes. No necesitan ser dirigidos de la misma manera, sino escuchados y comprendidos según sus realidades.
Cuidado personal y sostenibilidad institucional
Al pensar qué consejo daría a su versión de 25 años, Raúl respondió que recorrería un camino similar, pero sería más cuidadoso con las personas.
También recordó que el paradigma del cuidado comienza por uno mismo. Quien no protege su salud, tiempo y bienestar difícilmente podrá cuidar de manera sostenible a los demás.
Recomendó definir tres prioridades diarias y protegerlas frente a las múltiples demandas externas.
Para las organizaciones sociales, compartió dos recomendaciones:
● Primera: construir estructuras de gobierno preparadas para administrar instituciones grandes, incluso cuando todavía sean pequeñas. El crecimiento y los recursos pueden atraer intereses personales u oportunistas.
● Segunda: desarrollar fuentes propias de ingresos. Las organizaciones que solamente reciben y gastan donaciones tienen dificultades para garantizar su continuidad.
"Una organización social debe pensarse y dirigirse como una empresa sostenible."
Preguntas y respuestas
¿Qué le genera esperanza al pensar en América Latina dentro de veinte años?
Raúl destacó la reducción de la pobreza, los avances científicos y la posibilidad de que más personas participen activamente en la vida pública.
Cuando una persona supera privaciones básicas, comienza a expresar nuevas aspiraciones, exigir servicios y ejercer con mayor fuerza sus derechos ciudadanos.
También recomendó el libro Factfulness, que presenta evidencia sobre los avances logrados en salud, educación y reducción de la pobreza, y ayuda a contrastar la percepción negativa del mundo con los datos disponibles.
¿Qué aprendió sobre la amistad al servicio de una causa mayor?
Una participante preguntó por la relación de Raúl con Martín Burt, con quien ha compartido proyectos, ideas e instituciones durante varias décadas.
Raúl señaló que una amistad duradera necesita respeto, cariño y la capacidad de expresar desacuerdos con honestidad.
El valor de esa relación no consiste en pensar siempre de la misma manera, sino en poder decir “no” y saber que la diferencia proviene del compromiso con la causa y no de un interés personal.
La confianza permite que dos personas sigan caminos distintos, pero continúen intercambiando energía, ideas y aprendizajes durante muchos años.
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