Género, pobreza y el camino a seguir: el poder de las micro-transformaciones desde las bases
Jul 10, 2026
En la sesión de clausura del Innovation Week 2026, Yvette Torres-Rahman, cofundadora y CFO de Business Fights Poverty, y la Dra. Julia Corvalán, de Poverty Stoplight, conversaron con la Profesora Emérita Naila Kabeer, de la London School of Economics and Political Science.
La conversación exploró cómo la pobreza y la desigualdad de género se experimentan en la vida cotidiana, por qué las transformaciones sostenibles deben construirse desde abajo y cómo los pequeños cambios individuales y colectivos pueden abrir nuevos caminos hacia una sociedad más equitativa.
La sesión destacó tres elementos centrales: escuchar a las mujeres como expertas en sus propias vidas, reconocer las múltiples dimensiones de la pobreza y acompañar procesos graduales que fortalezcan su capacidad de decidir y actuar.
Las desigualdades que se viven todos los días
La Prof. Naila Kabeer explicó que su interés por el género surgió de pequeñas experiencias de desigualdad que, con el tiempo, revelaron estructuras sociales mucho más profundas.
Durante su investigación doctoral en comunidades rurales de Bangladesh, observó cómo la pobreza afectaba de manera diferente a hombres y mujeres. Incluso dentro de hogares con pocos recursos, los hombres podían acceder a mejor alimentación, ropa, movilidad y reconocimiento social.
Las mediciones tradicionales, centradas en el ingreso total del hogar, no permitían observar cómo se distribuían los recursos ni las privaciones que experimentaban las mujeres.
Entre esas privaciones aparecían la violencia, la falta de ropa adecuada para salir en público, la imposibilidad de tomar decisiones o la vergüenza de no poder ofrecer mejores condiciones a sus hijos.
"Es el malestar y la manera en que sufrimos la injusticia lo que nos diferencia."
La pobreza no es solamente la ausencia de ingresos. También comprende indignidades pequeñas y grandes que afectan la forma en que una persona se presenta ante los demás, participa en su comunidad y se percibe a sí misma.
Por ello, la Prof. Kabeer recomendó no preguntar únicamente qué significa el bienestar. Preguntar por el malestar (ill-being) puede hacer visibles experiencias de humillación, exclusión y trato injusto que de otro modo permanecerían ocultas.
Escuchar las prioridades de las mujeres
Julia explicó que el Poverty Stoplight comienza invitando a cada familia a realizar su propia evaluación y reconocer qué aspectos de su vida se encuentran en rojo (pobreza extrema), amarillo (pobreza) o verde (no pobreza).
Cuando una mujer observa sus resultados y selecciona sus prioridades, se abre un espacio para la honestidad, la reflexión y la acción.
Una participante en Filipinas describió el Poverty Stoplight como una herramienta que le permitía ser honesta consigo misma. Otra mujer en Túnez, después de completar su evaluación, señaló que ahora sabía lo que tenía, lo que deseaba y qué podía intentar para cambiar su vida.
Las prioridades elegidas no siempre coinciden con las expectativas de los programas sociales. Una mujer con dificultades de ingresos puede decidir trabajar primero en la vacunación de sus hijos, la construcción de un baño o el acceso a atención dental.
El enfoque debe respetar estas decisiones.
"Son cambios que importan para ellas."
El progreso no puede definirse únicamente desde afuera. Las mujeres conocen las necesidades de sus familias, sus restricciones y el orden en que pueden abordar cada desafío.
El cambio necesita tiempo
La Prof. Kabeer señaló que las normas sociales no cambian mediante una capacitación aislada.
Las ideas sobre género, matrimonio, trabajo y autoridad se forman desde la infancia y son reforzadas por familias, comunidades e instituciones. Transformarlas requiere acompañamiento, práctica y tiempo.
Utilizó la metáfora de un camino que atraviesa un bosque. Al principio, todas las personas siguen la ruta conocida. Una persona decide abrir un sendero diferente y avanza con dificultad. Luego otra la sigue. Con el tiempo, aparece un nuevo camino y las personas cuentan con más de una opción.
Las microtransformaciones funcionan de manera similar. Una mujer comienza a participar en una reunión, genera ingresos, denuncia una situación de violencia o se dirige a una autoridad. Otras observan su experiencia y descubren que también pueden hacerlo.
La Prof. Kabeer advirtió que la palabra “transformación” puede generar expectativas poco realistas. En muchas ocasiones es preferible hablar de cambios incrementales que, acumulados durante varios años, pueden producir resultados profundos.
De los cambios personales a la acción colectiva
Julia compartió el caso de una comunidad indígena donde, después de trabajar indicadores relacionados con violencia doméstica y participación en las decisiones, las mujeres comenzaron a denunciar situaciones de abuso ante la policía local.
El cambio no ocurrió porque alguien les indicara qué hacer. Las mujeres descubrieron que existía una nueva alternativa y decidieron utilizarla.
En otra comunidad, varias familias identificaron dificultades comunes relacionadas con el acceso al agua y los caminos. Las mujeres organizaron un comité vecinal y, después de dos años de gestiones, lograron construir 200 metros de camino con apoyo de la comunidad, las autoridades y una empresa local.
La inauguración de ese pequeño tramo representó una transformación significativa. Las mujeres habían pasado de reconocer una necesidad a organizarse, negociar y movilizar recursos.
El acompañamiento fue importante, pero la decisión, el esfuerzo y la solución surgieron de la propia comunidad.
Sentirse descubierta
Otro ejemplo fue el de una mujer que inicialmente rechazaba participar en un curso de elaboración de tortas porque no creía tener tiempo ni capacidad para hacerlo.
Su mentora del Poverty Stoplight continuó invitándola. La mujer terminó participando en seis cursos, comenzó a vender tortas y recibió pedidos mediante WhatsApp, incluso desde otros países para familiares que vivían en su comunidad.
Al contar su experiencia, afirmó:
"Mi mentora me descubrió."
No dijo que la mentora la ayudó o la vio, sino que la descubrió. Por primera vez sintió que alguien reconocía una capacidad que ella misma todavía no había identificado.
Esta historia muestra que el acompañamiento no consiste en entregar soluciones, sino en ayudar a las personas a reconocer sus recursos y posibilidades.
Empoderamiento sin modelos predeterminados
La Prof. Kabeer advirtió que los programas de empoderamiento pueden generar riesgos cuando imponen una visión individualista o externa sobre cómo debería actuar una mujer.
En algunos contextos, promover cambios de manera abrupta puede aumentar la resistencia de los hombres o incluso provocar violencia. Las intervenciones deben comprender las relaciones familiares y avanzar a un ritmo que no exponga a las mujeres.
El empoderamiento no siempre significa independencia absoluta o control individual de todos los recursos. Las familias funcionan mediante relaciones, negociaciones y responsabilidades compartidas.
Una mujer puede inicialmente entregar sus ingresos a su esposo para preservar ciertas apariencias, aunque ambas personas sepan que su posición dentro del hogar está cambiando. Con el tiempo, esa negociación puede evolucionar.
Lo importante es que la mujer amplíe progresivamente su capacidad para tomar decisiones, participar en la vida pública y actuar sobre sus prioridades.
La Prof. Kabeer recomendó abandonar modelos predeterminados y entender el empoderamiento como un proceso cuyo resultado final no siempre puede anticiparse.
La fuerza de los grupos
La participación colectiva puede reducir los riesgos y fortalecer la confianza.
Cuando las mujeres comparten sus resultados, descubren que no son las únicas que enfrentan ciertas dificultades. También reconocen que algunas poseen capacidades o indicadores verdes que pueden ayudar a otras.
La Prof. Kabeer explicó que las mujeres organizadas pueden seguir una estrategia de dos vías. Por una parte, actúan frente a problemas que afectan a toda la comunidad, como la ausencia de docentes, la explotación de los bosques o la falta de servicios. Al demostrar su contribución al bienestar colectivo, ganan legitimidad para cuestionar desigualdades dentro de sus propias familias y comunidades.
La capacidad de dar también es una expresión de empoderamiento. Para muchas mujeres, mejorar no significa únicamente dejar de recibir ayuda, sino poder cuidar, colaborar y aportar a otras personas.
El papel de las empresas
Las participantes coincidieron en que las empresas deben formar parte de las soluciones.
El sector privado puede escuchar directamente a trabajadores, familias y comunidades para comprender sus necesidades y diseñar productos o servicios accesibles.
Los datos del Poverty Stoplight pueden ayudar a identificar oportunidades, establecer alianzas y desarrollar soluciones adecuadas para segmentos específicos de la población.
Sin embargo, el propósito no debería limitarse a vender más. La Prof. Kabeer señaló que se necesita una actividad empresarial con conciencia, capaz de generar beneficios y al mismo tiempo contribuir al bienestar de las personas y del ambiente.
Preguntas y respuestas
¿Cómo pueden las mujeres alcanzar una independencia financiera sostenible?
Una participante preguntó qué estrategias permiten pasar de la vulnerabilidad económica a una mayor independencia.
La Prof. Kabeer respondió que no existe una única trayectoria válida. El acceso a ingresos, activos, capacitación y mentoría puede ser importante, pero la forma de administrar esos recursos depende del contexto familiar y social.
Los programas deben ampliar las opciones de las mujeres y permitirles decidir cuánto desean negociar, compartir o controlar. Imponer un modelo externo de independencia puede resultar contraproducente o aumentar los riesgos.
La transformación comienza cuando una mujer comprende que existen otras posibilidades, incluso si todavía no puede alcanzarlas. La Prof. Kabeer recordó el caso de una participante que, al finalizar un programa, señaló que seguía en el mismo peldaño de la escalera, pero ahora sabía que existía una escalera.
¿Qué indicadores permiten medir el empoderamiento más allá del ingreso?
Aunque la pregunta fue abordada a lo largo de la conversación, las participantes identificaron varias señales:
● Capacidad para establecer prioridades.
● Participación en decisiones familiares.
● Libertad para desplazarse y relacionarse.
● Confianza para hablar con autoridades.
● Capacidad de organizarse con otras personas.
● Ausencia de violencia.
● Posibilidad de aprender, trabajar y cuidar.
● Reconocimiento de los propios recursos.
● Capacidad de ofrecer ayuda a otras personas.
El ingreso es importante, pero no refleja por sí solo la voz, la dignidad, la seguridad o la capacidad de elección.
¿Qué supuesto deberían abandonar quienes trabajan en desarrollo?
La Prof. Kabeer señaló que deberían abandonar el complejo del salvador.
Las personas que viven en pobreza no necesitan que alguien decida por ellas. Necesitan oportunidades, recursos y condiciones para utilizar sus propios conocimientos y capacidades.
Julia agregó que las mujeres y comunidades deben ser invitadas a los espacios donde se toman decisiones. No deberían ser únicamente beneficiarias o fuentes de datos, sino participantes con experiencia y conocimiento valiosos.
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